
Shakespeare nos persigue... Como algunos de sus espectros, los personajes de sus obras se nos aparecen diariamente, cotidianamente. Conforman nuestro ser, nuestra manera de entender el mundo y nuestra forma de reaccionar frente a él.
Poco o nada sabemos de Shakespeare. Una de las obvias certezas mayores que tenemos es que ha muerto. Y si algo podemos afirmar de Hamlet, Ladi Macbeth, Falstaff o Puck, es que están vivos. Condenadamente vivos. Y esta invención, esa inmortalidad, surgió de su espíritu, de su mente soñadora, de su pobre mente con los días contados.
Creemos que es una vivencia intransferible asomarse a ese universo Shakespereano de cosas humanas, tan leves y pasajeras, y tan increíblemente capaces de entremezclarse y combinarse para conformar aquello sublime y noblemente perdurable.
Shakespeare no solamente es el más grande autor teatral de todos los tiempos, Shakespeare ES el teatro. Sus obras nunca fueron "escritas", nacieron "desde" y "para" el escenario. Conservamos hoy los textos que han tomado copistas de la época desde la platea. Sus estructuras dramáticas supremas, llegan hasta hoy y pueden considerarse sin rubor, inmortales.
Y Macbeth, es (al decir del estudioso Campbell) "el tesoro más rico de la literatura dramática inglesa. Tiene escenas y concepciones de un atrevimiento supremo.( )" Su inmortal historia de pasiones desenfrenadas, crímenes horrendos, su sutil humor negro y su inmediato acceso al terror y a la perfección trágica le aseguran un lugar entre las más importantes creaciones del más importante de los poetas dramáticos
Autor
William Shakespeare
Adaptación
Luis Rivera López
Actores
Diego Ferrari y Luis Rivera López
Música original
Chucho Bonacera
Diseño de muñeco, vestuario y escenografía:
Alejandro Mateo
Realización de títeres y utilería
Leila Kancepolsky y Mónica Zinna
Mecanismo y máquina escenográfica
Diego Ferrari
Sonido
Matías Rower
Asistente de Dirección
Julieta Rivera López
Dirección general
Sergio Rower
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